Las fuertes lluvias han generado graves afectaciones en Gaspar Hernández, donde el desbordamiento de ríos y la saturación del terreno han alterado considerablemente la rutina de numerosas comunidades. Sectores como Villa Magante y Veragua han sido testigos del colapso de estructuras cercanas al puente local, lo que resultó en la destrucción de tres viviendas y el cierre parcial de la principal vía como medida preventiva, mientras los residentes permanecen atentos a la evolución del fenómeno.
Un informe preliminar de la Cruz Roja Dominicana revela que 530 viviendas quedaron inundadas en distintas localidades del norte. Según el reporte, 180 casas sufrieron daños en Espaillat, 50 en Puerto Plata y 300 en María Trinidad Sánchez, poniendo de manifiesto el impacto significativo en familias que vieron sus hogares sumergidos en cuestión de horas. Estas cifras subrayan la urgente necesidad de asistencia y evaluación de las condiciones ambientales.
Equipos de respuesta continúan trabajando intensamente en las zonas afectadas. La Defensa Civil mantiene operativos constantes para ofrecer apoyo a los residentes que enfrentan no solo los daños materiales en sus hogares, sino también las condiciones de vulnerabilidad en sus comunidades.
Víctor Vásquez, encargado provincial del organismo, informó que los equipos permanecen desplegados en los puntos más críticos ante la posibilidad de nuevas precipitaciones de igual magnitud. Este escenario tiene bajo alerta tanto a zonas rurales como urbanas. Vásquez también reiteró a la población la importancia de evitar cruzar ríos o desplazarse por terrenos inestables mientras persistan las lluvias y la humedad acumulada.
El Instituto Dominicano de Meteorología advirtió que continúa activa la inestabilidad atmosférica, con pronósticos de nuevas lluvias moderadas a fuertes, acompañadas de descargas eléctricas y ráfagas de viento en gran parte del norte. Estas condiciones aumentan las probabilidades de deslizamientos en áreas vulnerables, particularmente donde se encuentran viviendas precarias o cerca de cuerpos de agua desbordados.
Las autoridades han ampliado las alertas oficiales debido al persistente riesgo. El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) situó en alerta roja a las provincias Espaillat, María Trinidad Sánchez y Puerto Plata; en amarilla a Santiago, Hermanas Mirabal, Montecristi, Samaná y La Vega; y en verde a Santiago Rodríguez, Valverde, Monseñor Nouel y Duarte. Estas categorizaciones están basadas en el nivel de riesgo estimado por el sistema frontal que continúa fomentando las precipitaciones.
En respuesta a esta situación, las instituciones siguen movilizando recursos y ajustando los protocolos para reducir riesgos y proteger a las familias que habitan en zonas críticas. Además, se priorizan esfuerzos para mantener habilitados los accesos viales sin comprometer la seguridad de quienes transitan por ellos.
En términos operativos, se ha intensificado la supervisión de puentes, caminos vecinales y viviendas cercanas a ríos cuya crecida representa una amenaza latente para las comunidades.
