El caso del ganadero Jhovanny Ulerio


La Vega – En un nuevo avance en la investigación del caso del ganadero Jhovanny Ulerio, el médico forense que acudió a la escena proporcionó detalles oficiales sobre las heridas que presentaba el cuerpo de la víctima.

El doctor Polanco, responsable del levantamiento forense, informó que la víctima sufrió una herida profunda y extensa ocasionada por un arma blanca en el cuello, aclarando que, contrario a algunos rumores iniciales, no se produjo la amputación completa de la cabeza.

El especialista expresó que, aunque no ocurrió una separación total de la cabeza, la herida fue lo suficientemente grave como para considerarse casi un desprendimiento completo, siendo esta letal. Asimismo, confirmó que esta fue la única lesión registrada en el cuerpo de Ulerio, sin evidencia de heridas adicionales. La profundidad de dicha lesión fue la causa principal de su fallecimiento.

En relación con el tiempo que el cuerpo permaneció dentro de la cisterna de desechos donde fue encontrado, el doctor Polanco estimó que transcurrieron entre cinco y seis horas antes de ser recuperado. Sin embargo, destacó que las condiciones del lugar pueden haber alterado los parámetros habituales para este tipo de análisis.

El cadáver fue trasladado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) con el propósito de ampliar las investigaciones necesarias y obtener mayores detalles que permitan esclarecer con precisión las circunstancias del crimen. Además, el especialista anunció que se están inspeccionando otros posibles lugares donde podrían hallarse más evidencias relacionadas con el caso, motivo por el cual las labores de investigación continúan desplegadas sobre el terreno.

Entre los datos revelados, se confirmó que entre las personas que descubrieron el cuerpo había un menor de edad, hecho que ha añadido una mayor conmoción a un caso ya profundamente impactante para la comunidad.

En la escena del crimen, se pudo observar que el negocio del ganadero estaba ambientado con diversas representaciones religiosas, reflejo de la fe con la que Ulerio dirigió su labor ganadera durante años. Familiares y vecinos presentes mostraron su indignación al saber que el presunto agresor era un trabajador haitiano al que la víctima había dado empleo y alojamiento dentro de su misma propiedad.

La consternación se apodera de la comunidad de Cabrimota, cuyos residentes exigen a las autoridades actuar con celeridad para capturar al responsable del crimen. Según los reportes preliminares, el sospechoso logró huir utilizando la motocicleta de su empleador.

El Ministerio Público y la Dirección Central de Investigaciones Criminales (DICRIM) continúan realizando esfuerzos en conjunto para localizar al agresor y presentar el caso ante la justicia con todos los elementos y pruebas concluyentes.


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