Cuatro años de espera, dos días de esperanza: la historia de Nicelay, la madre que no pudo comenzar su nueva vida en EE. UU.



En Estados Unidos, lo que parecía ser la culminación de una larga espera familiar se transformó en una experiencia profundamente dolorosa. Un reencuentro anhelado durante años dio un giro inesperado que marcó a una familia para siempre.

Esta historia gira en torno a Porfirio Gil, quien durante cuatro años albergó el sueño de reunirse con su esposa y sus hijos, quienes habían sido separados por motivos migratorios. La espera estuvo cargada de sacrificios y esperanzas constantes.

Ese sueño finalmente se hizo realidad el pasado 23 de enero, cuando las visas familiares fueron aprobadas y todos pudieron viajar juntos hacia Boston con la ilusión de comenzar una nueva etapa en sus vidas.

Sin embargo, el viaje repleto de expectativas pronto tomó un rumbo distinto. A mitad del vuelo, Nicelay M. Santana Peguero, conocida como Lay, comenzó a sentirse gravemente mal. 

Con apenas 33 años, Nicelay era oriunda de Baní, provincia Peravia, en República Dominicana. Llevaba tiempo enfrentando una compleja enfermedad: un diagnóstico de cáncer que jamás apagó su determinación de reunirse con su familia y brindar un mejor futuro a sus cuatro hijos. Este trayecto representaba un cambio trascendental en sus vidas y simbolizaba la esperanza de empezar una nueva vida lejos de su tierra natal.

Al llegar a Estados Unidos, Nicelay fue trasladada de emergencia a un centro médico donde recibió atención inmediata. Lamentablemente, pese a los esfuerzos, falleció tan solo dos días después, el 2 de febrero. Su partida dejó un profundo vacío en su esposo e hijos, quienes ahora navegan entre el dolor y las nuevas responsabilidades que este trágico suceso les ha dejado.

Porfirio y sus hijos —de 8, 10, 13 y 18 años— enfrentan una realidad especialmente difícil mientras intentan adaptarse a un nuevo hogar marcado por la ausencia materna. Ante esta situación desgarradora, el apoyo de la comunidad se ha convertido en un pilar esencial para brindarles amparo emocional y solidaridad en este momento tan crítico.

A pesar del dolor, la familia se prepara para darle la última despedida a Lay en el país donde soñaba rehacer su vida. El velatorio tendrá lugar en la funeraria Farrah, ubicada en 133 Lawrence St., Lawrence, MA 01841. La ceremonia se llevará a cabo el domingo 15 de febrero y será un espacio donde familiares y amigos podrán rendir homenaje a su vida, recordar su fortaleza y celebrar el amor que dejó en cada persona que tuvo la oportunidad de conocerla. El horario del servicio será de 2:00 p.m. a 6:00 p.m.

Nicelay llegó al mundo un 10 de agosto de 1990 con el sueño de construir un futuro esperanzador fuera de su país natal. Aunque su meta quedó truncada, su legado perdura en los corazones de quienes la amaron.

Su historia ha generado una ola de apoyo y solidaridad, especialmente dentro de la comunidad dominicana en Massachusetts y otras ciudades vecinas. Sus hijos, ahora enfrentando la pérdida irreparable de su madre, necesitan más que nunca el apoyo emocional y moral que les permita continuar con los planes que ella tanto anheló para ellos.

La comunidad ya ha empezado a movilizarse para estar junto al señor Gil y a sus hijos. Cada muestra de apoyo será crucial para ayudarles a enfrentar los desafíos que les esperan y preservar el amor y la memoria de Nicelay en sus vidas.

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